Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

domingo, 26 de abril de 2020

Las vidas de Miguel de Cervantes. Andrés Trapiello

Andrés Trapiello subtitula el libro como «Una biografía distinta». La verdad es que yo no he leído otra, así que no sé si es distinta, pero es cierto que es una biografía en la que el autor está muy presente. La forma de escribir de Trapiello es potente; se hace notar. Es este tipo de escritores cultos y algo redichos, que (creo yo) que lo sabe y le gusta. Es un estilo algo barroco. Pero a mi, que no me gusta mucho este tipo de estilo literario, tengo que decir que me ha acabado haciendo gracia. A través de su escritura me parece una persona, como digo, muy culta y, también, ingeniosa. Creo que precisamente se hace más llevadero este estilo porque es inteligente. Porque no es porque sí, sino porque aporta ideas estimulantes, interesantes. La vida de Cervantes es ajetreada y llena de misterios, y posiblemente da para una novela en sí misma, o al menos una parte de ella. Me alegro de haber leído el libro porque siempre te acerca más a la obra. Es más, creo que el capítulo que dedica al análisis de El Quijote es el que más merece la pena... y eso que podría, como el lector comenta, no leerse. 

domingo, 15 de diciembre de 2019

Juan Belmonte, matador de toros. Manuel Chaves Nogales

Ya me avisó Dolores, mi amiga, cuando me regaló este libro por mi cumpleaños que aunque no me gustaran los toros me iba a encantar. Efectivamente así ha sido. Es un clásico por lo visto que yo acabo de descubrir gracias a ella y que estoy recomendando a todo el mundo.
Muchas veces a lo largo del libro me tengo que parar a pensar si será verdad todo lo que cuenta, da lo mismo, no lo leo como un libro "de historia", no me importa del todo sí habrá exagerado Chaves Nogales en algún momento, o si algún suceso no será exactamente así, ya que disfruto de su maravillosa forma de escribir. Al principio me costó un poco, ya que es una escritura algo antigua. Literatura antigua he leído mucha, por supuesto, pero creo que hacía mucho tiempo que no leía en castellano de esta época. Un estilo español muy típico de la primera mitad del siglo XX. Que nos suena familiar pero un poco extraño ya, que me recuerda como hablaba posiblemente mi abuelo Federico, al que no sé por qué me recuerda mucho este libro.
Algunos capítulos son magistrales. Me ha impactado mucho el del miedo. No solo por la emoción de que un torero te cuente lo que es sentir miedo, es también la forma en la que lo presenta. No es ni sensacionalista, ni blandengue. Nos presenta al miedo como su compañero de faena, casi su compañero en la vida, como ese personaje imaginario pero real para el esquizofrénico, con el que habla y negocia, que tiene que intentar hacer desaparecer de su cabeza si se toma demasiadas libertades y que no debe dejar que le domine.
También es muy divertido, en otros momentos, el viaje a Panamá, donde conoce a su mujer, y donde les pasa de todo.
Escrito en primera persona, nos presenta a un personaje franco con nosotros, que se nos muestra tal cual es, entregado a contarnos sus más íntimos pensamientos, honesto y humilde. No se si Belmonte era realmente así. Me quedo con el Belmonte que Chaves Nogales ha decidido ofrecernos. Una maravilla.

Sobre los huesos de los muertos. Olga Tokarczuk

Me recomendó mucho mi madre este libro de la Premio Nobel de literatura de 2018. A mi la verdad es que no me ha gustado especialmente. Puede pensarse, y posiblemente le parecerá a la mayoría de la gente, sino no le habrían dado el Nobel, que la historia es original, que la protagonista es una excéntrica simpática, que los personajes de este pueblo son entrañables, y que la historia es intrigante, pero lo que me pasa es que no me lo creo en ningún momento. Todo me parece artificial, hecho así para que creas que es así... Me han parecido todo ocurrencias retóricas, incluso el final, que es, debo reconocer, sorprendente. Creo, siendo sincera, que ha pesado sobre mi, y sobre mi lectura, un constante cuestionamiento de si Tokarczuk era merecedora, desde mi punto de vista, de un Premio Nobel. Como me ha pasado en otras ocasiones con el Nobel de Literatura, tampoco en esta ocasión la conocía. Supongo que se lo habrán dado por otras obras, porque esta me parece que no da la talla.


domingo, 10 de noviembre de 2019

Ellos. Francine du Plessix Gray


Ellos es la historia de una familia, no una novela. Una familia singular si la comparamos con la de cualquiera de nosotros, supongo. Respecto de la mía desde luego que sí, respecto a la de otros igual no. Es quizás una historia singular desde el momento en el que la escritora así lo decide al escribir sobre ello. Bueno, en cualquier caso, la historia de ellos es la de muchas personas que tuvieron que huir de las guerras y persecuciones en la Europa de principios del siglo XX. Rusos que huyen a Francia y después a EEUU, excéntricos, glamurosos, generosos, ambiciosos.... 

La manera de contarlo es a veces algo desordenada pero es como la autora decide contárnoslo, privilegiando el relato profundo y detallado de cada personaje en detrimento de la narración cronológica. Es un relato valiente, en el que no se nos ocultan las debilidades o las miserias de sus protagonistas, muy queridos para su autora, porque ella es la hija, la única hija, aquella hija a veces molesta en la sofisticada y glamurosa vida de ellos. Una vida por la que no dejan de pasar personajes fascinantes, una élite que bien podría ser una película.

Francine du Plessix, a la que no conocía de nada, escribe con mucha elegancia y delicadeza. La historia te va envolviendo y al final sientes mucha nostalgia y cariño, principalmente hacia ella, que, sin embargo, se posiciona siempre en un curioso segundo plano que tan bien refleja el título del libro. Un título muy acertado que expresa en solo esa palabra la esencia emocional de la historia. 

lunes, 7 de octubre de 2019

Magallanes. El hombre y su gesta. Stefan Zweig

Stefan Zweig desatado, en estado puro diría yo. Y yo he decidido entregarme a la historia y dejarme convencer y envolver del entusiasmo del autor... supongo que la historia no tiene errores. Por eso quizás, y porque lo explica con mucha coherencia, desde mi punto de vista, decido, ya al final de la historia, tomar parte, junto con Zweig, por Magallanes y no por Elcano.

La historia es apasionante y, como no podía ser de otra manera, Stefan Zweig la narra de una manera fluida y muy apasionada. Quizás es uno de los libros suyos más apasionados que he leído. Nos cuenta la historia tal y como él la ve, como la siente, tomando partido por unos o por otros. Y con él, termino el libro desolada. Ignorante, yo no sabía cómo había muerto Magallanes. El final de la historia tal y como nos la cuenta Zweig es de lo más triste.


miércoles, 2 de octubre de 2019

Luz de agosto. William Faulkner

Leo Luz de agosto por segunda vez, aunque realmente es como si fuera la primera, ya que hace muchos años que lo leí y además lo leí en inglés. No lo recordaba con demasiado entusiasmo y siempre pensé que había sido por la dificultad del idioma. Antes de verano leí una crítica tan bonita en Instagram de David M. Copé que decidí darle otra oportunidad. La verdad es que me ha vuelto a costar bastante y, aunque tiene momentos, desde mi punto de vista, magistrales, como no podría ser de otra forma, no es redondo. No lo és como si lo son Sartoris, El ruido y la furia, o Absalón... El comienzo es, para mí, casi lo mejor del libro, Lena, ese viaje, pero creo que le cuesta terminarlo, que se enreda demasiado hacia el final. El hecho de que cuando estás ya cerca del desenlace todavía presente personajes tan importantes como el reverendo Hightower se me ha hecho un poco cuesta arriba. A veces me ha costado seguir la trama, pero eso es normal en Faulkner y no me importa. Me gusta como, aparentemente sin importancia, en medio de una frase cualquiera, te da un dato imprescindible para entender la historia. No se puede leer sin prestar toda la atención. Y eso, en esta ocasión, me ha costado bastante.

Mi lucha. Karl Ove Knausgård. Bailando en la oscuridad: 4


Este verano he seguido con la saga Mi lucha. En esta ocasión, volumen 4, toca la adolescencia. Ya hemos ido conociendo al personaje, bueno, al escritor, aunque es difícil no pensar que estás realmente ante un personaje de novela, y podemos quizás intuir cómo va a ser la adolescencia. Creemos que va a ser una persona de carácter complicado, algo sombrío, absurdo muchas veces. Y de alguna manera es así, aunque no del todo. En su faceta como profesor me sorprende la responsabilidad con la que afronta el reto para lo joven que es y la buena relación que establece con sus alumnos, dado su carácter. La relación con el padre ya sabemos como acaba por lo que no sorprende tanto lo que leemos. La relación con la madre es, para mi, más enigmática. Quizás se podría pensar que es una persona más importante para él y que ha respetado algo más, deja más sin definir.  Pero el libro, respecto a los anteriores, y en sí mismo, ha sido, para mí, más aburrido. No me motiva demasiado la época ni lo que le sucede. Es el momento de su vida en el que decide hacerse escritor y comienza a publicar. A mi, personalmente, me habría gustado más, y esperaba, haber sabido más de ese proceso creativo y, sin embargo, esto se describe con poco detalle, lo que no concuerda demasiado con su forma de escribir. Leeré los demás, por supuesto, incluso tengo altas expectativas sobre ellos a pesar de la decepción de este volumen. A ver...

domingo, 19 de mayo de 2019

Penas del joven Werther. Goethe

Llego a Goethe a través de Beethoven y he de decir que, de entrada, me caía mal. Me inspiraba curiosidad pero me caía antipático, y todo porque Beethoven idolatraba a Goethe, pero Goethe al conocerle, ya éste en la cúspide de su carrera, en el Olimpo de los dioses, se mostró muy frío y displicente con él. De todas formas, me digo, habrá que leer a aquel a quien tanto admiraba. Como no me atrevo con el teatro del Fausto empiezo por Las afinidades electivas. La novela, novela corta, no consigue atraparme, ni siquiera interesarme mucho. Se vislumbran algunos destellos de lo que es un buen escritor, sin duda. Pero es bastante tostón, convencional, machista... en fin, su época en pleno esplendor. Sin embargo, no me doy por vencida y me digo que no puede ser esto Goethe. Me lanzo entonces, acto seguido, a leer Penas del joven Werther, muy anterior cronológicamente hablando, ya que la escribe con veinticinco años y Las afinidades, con diez más. Esta obra, sin embargo, me atrapa. Es más suelta, va más al grano, se entretiene menos. Goethe en ambas reflexiona sobre la moral, los convencionalismos, la naturaleza humana, la mediocridad... pero en Werther, quizás al estar escrita en primera persona, nos enamoramos del personaje y sufrimos mucho con él. Además de ser una novela puramente romántica es, bajo mi punto de vista, una aguda reflexión sobre la nobleza del espíritu.

"No puedo comprender a la especie humana, que tiene tan poco juicio que se prostituye mezquinamente"

domingo, 10 de marzo de 2019

El mundo de ayer. Stefan Zweig


Acabo de terminar El mundo de ayer de Stefan Zweig, esta mañana soleada de domingo. Mientras lees este libro es muy difícil evadirse, al menos lo ha sido para mi, del recuerdo de su suicidio. Sabes, desde el principio, que no pudo superar el desarraigo que supuso para él la pérdida de su condición de ciudadano libre en el mundo al que amaba. Te va llevando con él hacia la desesperanza, hacia la desesperación y la incomprensión de algo tan espantoso que no era ni asumible, ni fácilmente comprensible para la mayor parte de la sociedad de su tiempo, de sus contemporáneos y amigos. 
La forma de escribir de Zweig es dinámica y ágil. Como él mismo explica en el libro, no le gusta lo superfluo. Como escritor trata de satisfacer sus expectativas de lector, llegar rápido al punto que quiere contar. Por eso, sus libros se leen de una atacada, de principio a fin, casi sin respirar.
Dos pensamientos, quizás tres, sobrevuelan el tema central del libro, durante mi lectura. El primero tiene que ver con el momento político actual que vivimos en España y el resurgir de los nacionalismos, y no dejo de pensar, con tristeza, si los que abogan por los nacionalismos en cualquier dirección, y por saltarse la legalidad, habrán leído este libro...  En segundo lugar, dado que hoy es 10 de marzo y acabamos de disfrutar de una segunda e histórica manifestación en el día internacional de la mujer, pienso en la completa ausencia de mujeres a lo largo de esta biografía. Sé, porque lo he buscado en Wikipedia, que se casó dos veces, la primera con una admiradora suya a la que engañó con su secretaria y de la que se divorció para casarse con esta segunda (en el libro no deja claro que consiga casarse ya que está en Inglaterra y cuando se va a casar, Inglaterra le declara la guerra a Alemania, con lo que él tiene que irse del país). En el libro, todo es yo, yo, yo, me fui, volví... y solo cuando llevas unas tres cuartas partes, menciona una sola vez de pasada a su mujer, para volver en la frase siguiente al yo, yo, yo... Lo mismo con la segunda mujer. Ausentes del todo. Me llama bastante la atención ya que repasa su vida, en algunos momentos, con mucho detalle. Habla de sus amigos, de sus encuentros, de sus viajes... pero la persona que le acompaña en todo ese camino es como si no existiera. Lo mismo que las mujeres escritoras de su época, ya muy numerosas y famosas... nada, brillan por su ausencia. En fin. 
Una una tercera reflexión, quizás más bien sorpresa, incluso pena, es lo poco que habla de su obra. Es cierto que no es un libro que trate de eso, en absoluto, por lo que quizás hace bien, pero teniendo en cuenta que escribió unos cincuenta libros, entre teatro, poesía, biografías y novelas, además de ensayos y un libreto de ópera para Richard Strauss, sólo menciona algunos de ellos, más bien pocos, por encima. Tambien me he preguntado varias veces cuándo leía y cuándo escribía, porque da la sensación de que se pasaba el día de aquí para allá. Bien es cierto que hasta los 16 o 18 años en los que empieza a escribir y publicar, esos primeros años de adolescencia y juventud lee y lee como un poseso. Benditos años en los que uno asimila todo como una esponja fresca.

domingo, 10 de febrero de 2019

El canto de la alondra. Willa Cather

Si ya me gustaron los anteriores My Ántonia y Uno de los nuestros, este no me ha decepcionado. Bueno, que no me ha decepcionado podría sonar un poco triste o un poco como si fuera poca cosa este. Que sea el tercer libro que he leído de Willa Cather es un poco circunstancial, aunque parece lógico, por otra parte. My Ántonia es quizás el más conocido y Uno de los nuestros es el Pulizer, pero El canto de la alondra podría ser el más bello. La forma de escribir de Cather es de una gran sensibilidad. Es de esxs escritorxs que, sin describir en exceso, sin sobrecargar las imágenes con demasiados adjetivos, con una sola frase transmite exactamente ese sentimiento concreto que quiere que sientas, un detalle que, sin embargo, expresa multitud de cosas, que te da una visión más amplia de la situación, del antes, del después, de la personalidad y sentimientos de la persona... El estilo de Cather, a medias entre Proust y Falukner, es delicado y profundo. Nada es superfluo. Llegas a querer tanto a sus personajes, a cada uno de ellos, con su personalidad, cada uno con su historia, con sus problemas.

Me ha atrapado como pocos libros hace tiempo que no conseguía. Me he sumergido durante un fin de semana en su mundo, en su poesía, hasta el final. Una maravilla.


lunes, 1 de octubre de 2018

Vestido de novia. Pierre Lemaitre

No soy muy fan de la novela policíaca, sobre todo porque la considero un vicio, motivo por el cual la evito. Cuando te enganchas a ese ritmo, a ese nivel de adrenalina, a que pasen cosas todo el tiempo, a que te sorprendan con unos argumentos retorcidos que nunca habías podido imaginar... no es fácil volver a la novela... no sé cómo llamarla... ¿normal? ¿clásica? Pero como hay a mi alrededor personas tan forofas este verano le pedí a mi padre y a Ana que me recomendaran una, que si sólo fuera a leer una cuál debería leer. A la vez también eché un vistazo a las listas de las mejores novelas negras/policíacas y en general las mejores eran en todas las listas las clásicas. Seguro que es así, no lo discuto, ya que en el resto de novelas, si tengo que hacer un ranking, me salen también las clásicas. Pero no era ese el tipo de novela que me apetecía, sino más bien la novela contemporánea la que me intrigaba. Mi padre es el realmente aficionado al tema, pero tanto que no conseguía decantarse por una. Finalmente Ana me recomendó Vestido de novia. Me lo he leído este fin de semana. No me ha decepcionado. Tras un arranque que me tenía un poco desconcertada porque tampoco me parecía del todo original, la novela da unos cuantos giros muy sorprendentes. No se puede decir mucho sin hacer spoilers. Aunando cine y literatura, la novela me parece una mezcla de Psicosis y Millenium. Ahí lo dejo, y tengo que reprimirme para no coger otra inmediatamente o estaré perdida para siempre.

Mi lucha. Karl Ove Knausgård

Acabo de leer el tercer volumen, La isla de la infancia, tras un descanso de Karl Ove, un descanso bastante largo. Ya me pasó tras el primero. Es tan intenso que necesito cambiar rápidamente de estilo. También es algo cansino. Pero bueno, me parece un buen escritor. De alguna manera, aunque puede resultar algo forzado, me recuerda esa literatura de detalle que tanto me gusta. Podría ser un poco Proust cuando se entretiene en mostrarnos cada milímetro de una escena. Pero ahí también está su mayor diferencia, ya que Knausgård nos describe hasta la exasperación todo lo que hace cada segundo.. muevo la mano, cojo la cucharilla que está un poco pringada de azúcar, subo, bajo, me siento en la cocina a tomar una galleta, me sueno la nariz... la mayoría de las veces, desde mi punto de vista, esas descripciones no aportan mucho. Me sobrecoge y llega más cuando describe sus sentimientos, sus pensamientos, el ambiente asfixiante en el que vive. Es un poco sorprendente que haya decidido contar al mundo su vida con tanto detalle y me pregunto si es realmente verdad todo lo que cuenta. Parece que sí, pero me llama la atención que alguien pueda recordar con tanta exactitud todo lo que hace cada hora de cada día, de unos días muchos de ellos intrascendentes, de su vida cotidiana, y de hace tanto tiempo, claro. Por ello a veces creo que tiene que ser en gran parte ficción, no todo, porque seguro que ese mundo en el que ha vivido es real, ese padre, ese pueblo... Sea o no ficción valoro mucho su estilo tan original, me parece una literatura de primer nivel. Me gustó el que más el primer libro de la saga, La muerte del padre, es absolutamente desgarrador. Me daba más pereza el segundo por el tema, Un hombre enamorado, y me ha gustado mucho este tercero. Seguro que no dentro de mucho afrontaré los siguientes.