Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

lunes, 5 de septiembre de 2011

Las benévolas

Se me olvidaba, el mejor libro sin duda que he leído últimamente, algo tarde, porque me daba un poco de pereza volver al tema de los nazis, pero un día lo coges y ya no lo puedes dejar... Es sobrecogedor... Un poco asqueroso porque no te evita las descripciones más desagradables y soeces, pero ¡Que malos eran dios mío! Quien mejor que Vargas Llosa para comentarlo: "Uno cree saberlo todo ya sobre el vertiginoso salvajismo con que los nazis se encarnizaron en su afán por liquidar judíos, Jonathan Littell nos revela que no, que todavía fue peor, que los crímenes, la inhumanidad de los verdugos, alcanzaron cimas más altas de monstruosidad de lo que creíamos. Son páginas que quitan el habla". Y siguiendo con malos malísimos, Profundidades, de Henning Mankell. No tiene nada que ver con su serie policiaca, a la que no me acabo de enganchar, este es inquietante. A ver qué os parece.

1 comentario:

Amparo dijo...

Voy a redactar bien mi opinión sobre "Las ´benévolas" creo que será larga.....