Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

domingo, 13 de noviembre de 2011



Vida de Samuel Johnson, James Boswell. Acantilado.

"La gran ventaja de la ignorancia es que permite de vez en cuando la alegría del descubrimiento"  dice Antonio Muñoz Molina en el Babelia de ayer a cuenta del descubrimiento que hace del poeta y reciente Nobel, Tranströmer. Y prosigue... "cuando oí o leí el nombre del ganador del Nobel de Literatura, me encogí de hombros, casi como todo el mundo, con este instinto de recelo o indiferencia hacia lo desconocido del que no está libre nadie. (...) Uno, aunque no lo quiera, es tan provinciano que automáticamente considera falto de mérito o poco importante a un escritor por el simple hecho de que nunca ha escuchado su nombre. Como si uno lo supiera todo".
Me parecen entrañables y cercanas estas palabras de Muñoz Molina, identificándome personalmente con la primera y no con la segunda parte, simplemente porque cada día descubro un buen puñado de autores de los que no había oído hablar ni una palabra. Esto que cuento es tan verdad que ahora me encuentro frente a un inmenso descubrimiento (perdonen mi ignorancia), un inmenso libro de un inmenso personaje, Samuel Johnson (1709-1784) del que Wikipedia dice nada más y nada menos: "es una de las figuras literarias más importantes de Inglaterra: poeta, ensayista, biógrafo,lexicógrafo, está considerado por muchos como el mejor crítico literario en idioma inglés (...) ha sido descrito como "sin lugar a dudas, el hombre de letras más distinguido de la historia inglesa. (...) Su estilo aforístico, su filosofía basada sobre todo en el sentido común, y su elegancia escrita, han hecho que sea el segundo autor más citado de la lengua inglesa tras Shakespeare". 
El inmenso libro (1.834 páginas, sin contar las Notas) es Vida de Samuel Johnson, de James Boswell, que parece haberse convertido en una obra más famosa que las del propio Johnson, es decir que el personaje al final ha superado a su obra.
Siguiendo con lo desconcertante de este tardío descubrimiento y lo perpleja que estoy, leo en el prólogo de Frank Brady "El libro de Boswell sigue siendo, a medida que pasan los años, mi entretenimiento para las tardes de invierno", según Richard Cumberland, y que que Sir Walter Scott lo consideraba "el mejor libro de ventana de salón que se haya escrito nunca " (aunque no sé qué es un libro de ventana de salón). Y Louis Stevenson dijo que "tomaba un poquito de Boswell cada día, como si fuera la Biblia, y me propongo seguir leyéndolo hasta el día que me muera".  O George Mallory "lo cierto es que es imposible leer a Boswell y no sentirse mejor..."

Así que comienzo esta nueva aventura que promete durar mucho... Seguiremos informando.

1 comentario:

Alicia dijo...

¡Qué bonita la frase de Muñoz Molina,que nos permite no entristecernos por ser ignorantes!Tendré que esperar al verano para iniciarme en este tratado de proporciones míticas ¡¡¡1834 páginas!!!pero lo pones apetecible de verdad.Confieso que yo tampoco había oido hablar de Vida de Samuel Johnson ni tampoco de su autor James Boswell, así que gracias por compartir tu descubrimiento.Besos