Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

martes, 4 de octubre de 2011

Me manda Stradivarius


Estamos ante una maravilla. Rodrigo Brunori, madrileño de nuestra quinta (1962), hijo de madre argentina y padre italiano, que se supone, por lo que dice en la portada, que desde 1977 vive en Madrid, pero del que, al menos yo, no sé nada, nos sumerge con una delicadeza increíble en la Italia del XVII. Es un libro acerca de los sentimentos de tres personajes que conviven alrededor de la construcción de un maravilloso violín. Sobre las decisiones que tomas en la vida, sobre la envidia, la admiración, los celos... La auténtica pena es que esta maravilla está agotadísima y descatalogada, pero yo lo he encontrado a través de www.Uniliber.com
Una preciosidad de 190 páginas.