Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

domingo, 28 de abril de 2013

La liebre con ojos de ámbar. Edmund de Waal

Hace mucho tiempo que no escribía en el blog. Por una parte, he estado muy centrada en lecturas profesionales, algunas estupendas como "Thinking, Fast and Slow" del Premio Nobel Daniel Kahneman que desarrolla una teoría muy novedosa y potente sobre cómo se organiza el cerebro para pensar y decidir, o "Into the River" de Tony Consentino, este más especializado en Investigación Comercial, y, por otra, con poca tranquilidad de espíritu como para que una novela me envolviera... Pero ahora he comenzado un nuevo libro fascinante. No es una novela, porque es una historia real, pero lo parece. La historia de la familia Ephrussi desde finales del S XIX y una colección de netsuke. Precioso. Os seguiré contando.

1 comentario:

Lorenzo Miláns del Bosch dijo...

¡Qué bien que vuelvas a tu blog!