Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

viernes, 2 de septiembre de 2011

Sección de pequeñas joyas

La pulga de Acero de Nikolái Leskov, en Impedimenta (cada vez me gusta más esta editorial) disparatado cuento ruso escrito en 1881. En esta editorial he leído un poco más recientemente, La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons, maravillosa, genial, disparatada critica de la sociedad inglesa de principios de siglo. Ha salido Flora Poste y los artistas, que se lo está leyendo Almu mi hija, pero por lo visto no es tan bueno. Otro librito diminuto es Mendel el de los libros, de Stefan Zweig, del que me encantan especialmente todos estos relatos cortos y éste es maravilloso, aunque no me ha gustado mucho ¿Fue él? Me ha gustado, aunque tampoco es joya, joya, Niños en su cumpleaños de Truman Capote. En cambio, si es muy bueno el que leí el verano pasado, Mi madre, de Richard Ford, precioso y una buena antesala de los otros dos libros sobre relación padres-hijos que menciono en el blog, de los que el mejor es El olvido que seremos. Continuará. Esta sección me gusta especialmente.

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