Y también en mi se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mi, como el altivo caballo cuando el jinete pica espuelas y después lo refrena con la brida. ¿Qué enemigo percibimos ahora avanzando hacia nosotros, tú, sobre quien ahora cabalgo, mientras piafamos en este pavimento? Es la muerte. La muerte es el enemigo. Es la muerte contra la que cabalgo, lanza en ristre y melena al viento, como un hombre joven, como Percival cuando galopaba en la India. Pico espuelas. ¡Contra ti me lanzaré, entero e invicto, oh Muerte!

Las olas rompían en la playa.

Las olas. Virginia Woolf

sábado, 8 de septiembre de 2012

Faulkner, El ruido y la furia

Al comienzo del verano me sentía bastante dispersa y no conseguía leer más de dos frases seguidas sin distraerme. Entonces escogí para leer Vida de Rafael de Urbino, de Vasari. Publicado en 1550, este breve relato crítico me ha sorprendido por su cercanía y frescura. Es graciosísimo cómo adorna todo lo que dice de la pintura maravillosa de Rafael y cómo llena de expresiones coloquiales algunos de los sucesos. Es enternecedor cómo, según las notas de la editora, se equivoca en algunos de sus apuntes, y es curioso como al final, después de adularlo hasta el extremo de lo cursi, acaba dándole bastante cera. Después de leer a Vasari ya me encontraba algo más centrada y me atreví con El ruido y la furia. Palabras mayores. Para poder comentar este libro con cierta precisión quizás me lo debería volver a leer. De hecho, nada más terminar volví a empezar. Es un libro muy complejo, muy complicado. Lo que más me ha impresionado en esta primera lectura ha sido cómo con tan pocas palabras, con algunas pinceladas apenas, dejando al lector tener que hacer todo el trabajo, consigue transmitir con una profundidad impresionante los sentimientos de estos personajes, el ambiente, la complicada relación entre ellos... la decadencia de esta familia. La técnica con la que escribe, mezclando el tiempo presente y el pasado, pasando de un personaje a otro sin avisar, hace difícil seguir el hilo, pero la belleza de lo que cuenta te atrapa. Es un atrevimiento hablar superficialmente de un libro del que se hacen tesis doctorales. Como el Ulises. Por tanto, es mejor que me calle para no decir más tonterías. Simplemente recomendar su lectura.

1 comentario:

Lorenzo Miláns del Bosch dijo...

Pues yo también estoy leyendo, casi acabando El Ruido y la Furia (como dirían los de Les Luthieres, "caramba, que coincidencia"). Es impresionante, pero uno se da cuenta de su magnitud literaria casi al fial, cuando comprende "el plan" de Faulkner.Como casi los tres primeros capítulos, narrados en primera persona, son tres preámbulos desde ángulos diferentes al cuarto. Maravillosa.